la oportunidad para conocer una de las exposiciones más icónicas del pasado de Japón y cómo era la vida del Tokio de los años 60 y 70, inspirado en el vendedor errante "Tora-san", protagonista de una de las series más famosas del país.

El museo te traslada a esa época recreándola con miniaturas, maquetas, disfraces, guiones, decorados reales, recreación eso vídeos que ayudan a revivir los recuerdos de la serie y también hacer un viaje en el tiempo.

Y todo ello en Shibamata, al noreste de Tokio, un barrio "retro con encanto",, ideal para nostálgicos que quieran descubrir cómo se vivía en el Tokio de antaño en un recorrido por sus calles, templos o museos.

Museo Shibamata Torasan Tokio

Museo Tora-san

Miniatura salón de té. Copia del museo Tokio

"Otoko wa tsurai yo" o "Es difícil ser hombre" es una serie de películas japonesas muy populares que se desarrollaron entre 1969 y 1995 y que gira en torno a la vida y aventuras diarias del vendedor errante Tora-san y la historia de su fracasada vida amorosa, ambientada en los años 60 y 70. Un total de 48 películas narran la historia de este entrañable personaje, oriundo del barrio de Shibamata, que luchaba por encontrar el amor y establecerse, y que viajaba por Japón para ganarse la vida, siempre anhelando y volviendo a su hogar de origen y a la tienda de dulces dango. La serie se ganó el corazón de muchos japoneses durante muchos años desde la gran pantalla.

Esta ficción inspira al Museo Conmemorativo Katsushika Shibamata Tora-san. Incluso si no se ha visto la película y aunque no se entienda japonés, el encanto de antaño del museo al recrear escenas y exhibir diferentes elementos de la historia de esta tradicional zona de clase trabajadora y del proceso de producción de las películas, lo convierte en una visita obligada para aquellos que quieren sentir la atmósfera del Tokio de esos años.

Caminar por el museo da una idea de cómo era el área de Shibamata durante los últimos años del no tan lejano período Shōwa (periodo de la historia japonesa correspondiente al reinado del emperador Shōwa que abarca desde el 25 de diciembre de 1926 al 7 de enero de 1989).

El museo, parte de un complejo que también alberga el Yamada Yoji Museum, dedicado al director de la serie, muestra una serie de decorados reales utilizados en la serie, todos recreando la sensación de ese período con decenas de fotos, disfraces, guiones y videos, maquetas, un tren local de tamaño real, diorama o una miniatura finamente elaborada de la ciudad, tal como era en la década de 1960. Todo ello ayuda a revivir muchos de los recuerdos de la serie, así como de la época, alimentando la nostalgia de las generaciones anteriores. También se puede disfrutar de aperitivos ligeros y bebidas en la sala con suelo de tatami que conecta con el clásico jardín japonés.

Museo Maleta Yamada Yoji

Un recorrido por Shibamata, un barrio “retro” con encanto

A solo unas pocas estaciones de Ueno, al noreste de Tokio, visitar Shibamata es como viajar al pasado. Enfrente de la estación, una estatua de bronce del famoso "Tora-san" dará la bienvenida al visitante.

Tora san el tokiota errante copy

Que podrá pasear por la calle principal Shibamata Sando, donde encontrar restaurantes y tiendas de dulces tradicionales que venden galletas de arroz tostadas y dulces dango elaborados con harina de arroz, que le llevará directamente a la gran puerta del Templo Taishakuten, una de las paradas obligatorias del barrio.

Desde la puerta Niten-mon de madera tallada, el inmenso complejo en el que se levanta el templo, tiene como punto central un gigante pino centenario y está rodeado de bellos jardines interiores. Es característico por sus imponentes puertas de madera y espectaculares tallas citadas del cuento del "Sutra del loto".

Detrás del templo, recorriendo las calles “retro” de Shibamata, el viajero se impregnará de un ritmo tranquilo y de un ambiente nostálgico y en constante transformación, donde los edificios antiguos están renaciendo como sencillos y estilizados hostales y cafés, y las tradicionales fuentes termales y baños públicos de la zona son apreciados por quienes buscan experiencias auténticas. Además de una extensa oferta de museos, el viajero podrá conocer la casa del mercader Yamamoto-Tei, donde se combina la arquitectura clásica japonesa de la década de 1920 con la arquitectura europea y donde se podrá disfrutar de un té con vistas al jardín.

En la colina situada delante de la casa, se podrá disfrutar de un inmenso parque con vistas al río Edo que separa Tokio de Chiba, y desde el cual se podrá montar en un Yagiri-no-Watashi, una embarcación tradicional de madera para cruzar el río, impulsada por un remero. Para un verdadero viaje en el tiempo, los nostálgicos podrán perderse en el Shibamata Haikara Yokocho un laberinto de máquinas de pinball y juegos de estilo retro, donde poder adquirir dulces y chucherías de antaño o postales de estrellas del béisbol y cantantes de los años 1960.

Shibamata Haikara Yokocho Máquinas de pinball

 ¿Qué os parece si este verano visitamos Tokio y descubrimos estos curiosos museos?

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