Montenegro cautiva con paisajes espectaculares, historias fascinantes y rincones que merecen ser descubiertos.
Montenegro es un país pequeño que guarda muchas más sorpresas de las que su tamaño hace sospechar. En otoño, cuando los bosques del norte se tiñen de ocres y dorados y la costa conserva un clima suave, es el momento de descubrirlo sin prisas y sin aglomeraciones. Por su parte, con la llegada del invierno, las montañas se cubren de nieve y localidades como Žabljak o Kolašin se convierten en destinos de esquí a pocas horas del Adriático. Estas son cinco curiosidades para empezar a conocerlo.
Patrimonio
Un monasterio encajado en la roca
Enclavado en lo alto de un acantilado a 900m sobre el nivel del mar, el monasterio de Ostrog parece suspendido sobre el valle del río Zeta. Fundado en el siglo XVII por san Basilio de Ostrog, es uno de los lugares de peregrinación más visitados del mundo ortodoxo, que acoge también a visitantes de otras religiones. Su fachada blanca incrustada en la montaña es una de las imágenes más sorprendentes del país, y la energía especial que emana atrae tanto por su significado espiritual como por su impresionante entorno. Un símbolo de fe, tolerancia y resistencia cultural que representa el corazón espiritual de Montenegro.
Parques Nacionales
Un bosque primario en el corazón de Europa
Muy cerca de Kolašin, el Parque Nacional Biogradska Gora el más pequeño del país protege uno de los tres últimos bosques primarios (o bosque virgen templado) de Europa, de 16 kilómetros cuadrados. Sus hayas, abetos y arces de hasta 500 años de antigüedad, algunos de más de 40 metros de altura, crecen sin intervención humana desde que el bosque quedó protegido por el príncipe Nikola en 1878. En otoño, el sendero circular que rodea el lago Biograd es la estrella del lugar; una caminata llana e interactiva de 3,5 kilómetros, cruzando puentes de madera y paneles informativos sobre la flora y fauna.
Diversión en la nieve
Žabljak, la ciudad más alta de los Balcanes
Situada a 1.456 metros sobre el nivel del mar, Žabljak es la localidad urbana situada a mayor altitud de los Balcanes. Está rodeada por las impresionantes cumbres del Parque Nacional Durmitor, Patrimonio de la Humanidad, y es la puerta de entrada al Lago Negro, el más grande y famoso de los 18 lagos glaciares del parque. Con la llegada del invierno, la cercana estación de Savin Kuk la convierte en uno de los grandes destinos de nieve del país, con opciones para esquiar o practicar snowboard, dependiendo de la climatología.
Cañones y ríos
Un cañón de record
Durante millones de años, el río Tara ha excavado un cañón de unos 80 kilómetros de longitud que alcanza los 1.300 metros de profundidad. Es el más profundo de Europa y se considera el segundo del mundo, solo por detrás del Gran Cañón del Colorado. Una de las mejores formas de contemplarlo en la época invernal es desde el puente de Đurđevića Tara, construido en 1940, que cruza el abismo a 170 metros sobre el agua turquesa del río. Además, las raquetas de nieve son ideales para alcanzar el mirador de Ćurevac que deja la panorámica nevada más brutal del abismo.
Bahía de Kotor
Un tapiz bordado con el propio pelo durante 25 años
Frente a la localidad barroca de Perast se encuentra Nuestra Señora de las Rocas, una pequeña isla artificial creada a lo largo de los siglos mediante el depósito de piedras alrededor de una roca donde, según la tradición, se encontró un icono de la Virgen María en 1452. La iglesia actual, construida en 1630, está ricamente decorada con obras del reconocido pintor barroco Tripo Kokolja y alberga una colección de tesoros votivos y marítimos. Entre sus piezas más destacadas se encuentra un singular tapiz bordado por Jacinta Kunić entre 1803 y 1828, mientras esperaba el regreso de su marido marinero. Lo que hace que esta obra sea especialmente extraordinaria es que incorporó mechones de su propio cabello al bordado.


