Perpignan, en la costa mediterránea de los Pirineos Orientales, es una ciudad que combina de forma sutil historia, sol y cultura catalana.
El primer que sorprèn de Biarritz no és el que veus. És el que notes.
Lyon, entre historia, gastronomía y elegancia francesa
Nice es una ciudad que seduce desde el primer instante.
Los hoteles independientes, esos establecimientos familiares o boutique profundamente anclados en el tejido local español, chocan frontalmente con la hegemonía de las grandes plataformas digitales como Booking.com, Expedia o Airbnb.
A los pies de los Pirineos, en los Altos Pirineos, Lourdes: una ciudad que conmueve tanto a creyentes como a viajeros.
No hace falta planear demasiado. Basta con cruzar uno de sus puentes y dejar que el ritmo cambie solo. El murmullo del río, las fachadas de colores reflejadas en el agua, alguna bicicleta que pasa sin prisa. Todo parece invitar a bajar el volumen.
Marsella es una ciudad que nunca deja indiferente.
Hay ciudades que se visitan y otras que se sienten. Grenoble pertenece, sin duda, a la segunda categoría.