Perspectivas de EE.UU en el turismo global

Turismo global y economía de Estados Unidos: cuando la confianza del viajero se convierte en un activo estratégico

En la economía global contemporánea, el turismo dejó hace tiempo de ser una actividad asociada únicamente al ocio.

Hoy es una industria de exportación estratégica, un generador directo de empleo y una fuente relevante de divisas y crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). En ese escenario altamente competitivo, Estados Unidos atraviesa un momento decisivo: su liderazgo como destino internacional comienza a mostrar señales de debilitamiento.

Según el más reciente informe del World Travel & Tourism Council (WTTC), el país no está perdiendo atractivo por falta de interés de los viajeros internacionales, sino por el impacto que ciertas barreras institucionales y regulatorias están teniendo sobre la percepción global del destino. La clave del problema no es la demanda, sino la confianza.

Un costo económico creciente

El endurecimiento de los requisitos de entrada al país, particularmente en el marco del sistema ESTA, proyecta consecuencias económicas significativas. Los modelos del WTTC, basados en un escenario de implementación de reformas más restrictivas, anticipan un deterioro progresivo de los principales indicadores turísticos entre 2025 y 2026.

En términos de gasto internacional, la pérdida estimada alcanzaría los 12.500 millones de dólares en 2025, cifra que podría escalar hasta 15.700 millones en 2026. A esto se suma una reducción acumulada de hasta 4,7 millones de turistas internacionales, con una desaceleración especialmente marcada en mercados estratégicos como Reino Unido y Alemania, históricamente entre los principales emisores de viajeros de alto gasto hacia Estados Unidos.

El impacto no se limita a los ingresos. El WTTC advierte sobre un riesgo concreto para el empleo, con hasta 157.000 puestos de trabajo potencialmente afectados, y una contracción de la contribución del turismo al PIB, con una pérdida total estimada de 21.500 millones de dólares frente a proyecciones previas.

El “arancel invisible” de la burocracia

La seguridad fronteriza es un pilar esencial de la estabilidad nacional, y ningún país puede prescindir de ella. Sin embargo, cuando los controles de ingreso se perciben como excesivos, poco claros o imprevisibles, comienzan a operar como un verdadero “arancel invisible” para el turismo internacional.

La posible incorporación de un mayor escrutinio sobre redes sociales dentro del sistema ESTA es un ejemplo ilustrativo. Más allá de la medida en sí, lo que genera inquietud en los viajeros es la sensación de una burocracia hostil, difícil de anticipar y potencialmente arbitraria. En el turismo global, la percepción es tan determinante como la norma escrita.

Indicador_económico_proyección_2025_vs_2026.jpg*Cifras basadas en el escenario de implementación de reformas restrictivas al sistema ESTA según WTTC.

De acuerdo con el WTTC, el 34 % de los viajeros internacionales provenientes de países aliados reconsideraría su visita si percibe que las políticas de ingreso son excesivamente burocráticas. Este dato subraya una realidad central: la imagen de un “destino acogedor” no es un concepto simbólico, sino un activo económico medible.

Competencia global y pérdida de cuota de mercado

Las consecuencias de este escenario se sienten de manera directa en sectores clave como la aviación, la hotelería, la gastronomía, el transporte y los servicios turísticos asociados. Mientras tanto, otros destinos —especialmente en Europa— avanzan en políticas de facilitación de viajes, simplificación de visados y digitalización de procesos, con el objetivo explícito de captar el flujo global de visitantes.

En este contexto, Estados Unidos corre el riesgo de ceder cuota de mercado en un momento particularmente sensible, justo cuando la competencia por el turismo internacional se intensifica tras la recuperación global del sector.

El desafío de 2026: seguridad sin hostilidad

La Copa Mundial de la FIFA 2026 funcionará como una prueba decisiva. El éxito del evento no dependerá únicamente de la infraestructura, la capacidad organizativa o la logística interna, sino también de la habilidad del país para proyectar hacia el exterior una imagen de seguridad eficiente, pero no disuasoria, y de apertura al intercambio económico y cultural.

El mensaje del WTTC es claro y funciona como advertencia para los responsables de la política pública: fortalecer la seguridad nacional no puede implicar debilitar la competitividad económica. El verdadero desafío consiste en diseñar un sistema que combine controles sólidos con procesos claros, ágiles y predecibles.

Gestionado con estrategia, este equilibrio no solo protege las fronteras, sino que también refuerza la imagen internacional del país y su posición en la economía global del turismo. En un sector donde la confianza lo es todo, perderla puede resultar más costoso que cualquier amenaza externa.

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